16 de octubre de 2012 | Ciencia y Tecnología en Chile

Comunicados oficiales de la comunidad académica y científica ante proyecto de traspaso de CONICYT

Chile: menos recursos para I+D

1. DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE RECTORES

En las últimas semanas el Ministro de Economía ha anunciado a través de los medios de comunicación la redacción de un Proyecto de Ley que trasladaría Conicyt desde el Ministerio de Educación al Ministerio de Economía. Como petición explícita del Presidente de la República, su objeto es que toda la inversión pública que se hace en en ciencia y tecnología tenga un vínculo mayor con el aparato productivo.

Ante esto como Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas declaramos lo siguiente:

1. Es de conocimiento público que Ciencia, Tecnología e Innovación constituyenpilares fundamentales para el crecimiento y la calidad de vida de los países, tal como lo han demostrado quienes a nivel internacional han seguido esa vía.

2. Desde su creación CONICYT ha sido un instrumento eficaz de la política pública para dotar a Chile de una base científica, tecnológica y de capital humano; generando masa crítica y recursos humanos, tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada, con programas de apoyo a la investigación.

3. En el 2011, el Ministerio de Educación propuso la creación de una Subsecretaria de Educación Superior incluyendo a Conicyt y planteando la necesidad de diseñar una política de innovación, compartida por las carteras de Educación y Economía, convocando a Conicyt, Corfo, DIVESUP, universidades, empresas y agencias regionales en la generación de un ecosistema de innovación.

4. Nos parece un error que el Ministro de Economía manifieste una reforma estructural acerca de la institucionalidad en Ciencia y Tecnología sin considerar el fortalecimiento de una clara política en esta materia, y sin reconocer el virtuoso vínculo de Conicyt con el sistema de investigación que actualmente se desarrolla en más de un 90% en las universidades del Consejo de Rectores.

5. Hoy día no es posible justificar el traspaso de CONICYT a la cartera de Economía por el supuesto impacto favorable que tendría la ciencia en el sector productivo sin atender la complejidad de la creación del conocimiento en diversas áreas, su transferencia y las necesidades de desarrollo científico en numerosos campos de la sociedad.

6. El Consejo de Rectores manifiesta que Conicyt, Consejo de Ciencia y Tecnología, debe ser independiente de los vaivenes políticos y mantener su estrecha relación con todas las instituciones que desarrollan investigación en Ciencia y Tecnología y forman el capital humano avanzado que el país requiere.

7. En síntesis, rechazamos la medida de trasladar Conicyt al Ministerio de Economía porque daña el desarrollo de las ciencias, la formación de investigadores y el vínculo con el Sistema de Educación Superior.

Consejo de Rectores de Universidades Chilenas

Enlace: http://www.consejoderectores.cl/site/detalle-noticias-declaracin_pblica-147.html


2. DECLARACIÓN EXTENDIDA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS

 

Alternativas para el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología de Chile

En declaraciones recientes, reproducidas por la prensa, el Ministro de Economía ha
declarado haber sido mandatado por el Presidente de la República para trasladar la
Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), desde su
actual dependencia hacia el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo. El Ministro
de Educación ha explicado, también a través de los medios, que no coincide plenamente
con dicha idea. Esta suma de afirmaciones ha generado preocupación en la comunidad
científica nacional, que ve en CONICYT un ente que ha prestado un soporte eficaz y
elemental a la investigación científica y tecnológica chilena durante los últimos treinta
años. Sin embargo, creemos – como Academia- que el apoyo del Estado a estas ramas del
conocimiento no ha crecido al ritmo necesario, tomando en cuenta los desafíos del presente.

La Academia Chilena de Ciencias del Instituto de Chile ha manifestado consistentemente,
a través de los años, su posición respecto a la necesidad imperiosa, para nuestro país, de
contar con una capacidad propia de generación de conocimiento científico y tecnológico.
Tal necesidad es una componente clave en la identidad de una nación que permite
ejercer la libertad. Además, un país de ingresos medios, como el nuestro, que enfrenta el
desafío de dejar de ser un exportador de productos de poco valor agregado y pasar a tener
industrias especializadas necesita de tal capacidad para mejorar la educación y aumentar
la productividad. Algunos documentos que detallan esta posición, están disponibles en
la página WEB de la Academia (http://www.academia-ciencias.cl/wp/). Por ejemplo,
“Institucionalidad para Ciencia, Tecnología y Desarrollo en Chile”, o bien “Ciencia,
Tecnología e Innovación en Chile”.

Los aspectos esenciales de esta posición son básicamente tres: En primer lugar, la
calidad de la investigación científica y tecnológica que se produce en Chile, medida con
indicadores internacionales imparciales, es la mejor de Latinoamérica. Por ejemplo, en
el período 1981–2005 las citas a las publicaciones científicas y tecnológicas internacionales,
generadas en nuestro país, llegaron a un valor de 8,94 por publicación. Esto supera a las de
Argentina (7,62), México (7,13) y Brasil (6,68) los únicos tres países de Latinoamérica con una
producción científica relevante.
En segundo lugar, la cantidad de esa misma investigación es muy pequeña, por ejemplo
en comparación con los países de la OCDE. Hay dos indicadores que cuantifican esta
afirmación: El número de investigadores por millón de habitantes es de algunos cientos,
por comparación a algunos miles, y la inversión, pública y privada, en I+D es del orden
de 0.5% del PIB, por oposición a una cifra entre 1 y 3%. Hoy es urgente incrementar
sustancialmente estas cifras, que se han mantenido estancadas durante muchos años. Para
un país del nivel de desarrollo de Chile, es el Estado el que debe llevar la “batuta”. Esto
es lo que ha sucedido en todos las naciones que han dado “el salto” al desarrollo y es lo que
está haciendo Brasil, que en la actualidad invierte el 1,2% de su PIB en aquél ítem. Desde
luego, las acciones del Estado deben incluir políticas de incentivo a los distintos actores, en
los sectores académico y productivo, así como público y privado.
En último lugar, un obstáculo importante para la implementación práctica del aumento
recién mencionado radica en la ausencia de una institucionalidad que permita llevar a cabo
políticas de Estado, en una escala de tiempo de décadas. La creación de un Ministerio de
Ciencia y Tecnología o una institucionalidad similar, por ejemplo un Consejo que dependa
directamente de la Presidencia de la República, puede ser la alternativa requerida.

En resumen, la situación actual chilena en ciencia y tecnología tiene mucho que avanzar
y que cuidar. En este contexto, un eventual traslado de CONICYT al Ministerio de
Economía, sin más, no solucionaría los problemas mencionados. Por el contrario, podría
agravarlos. El Ministerio de Economía busca llegar principalmente a proyectos concretos
en el corto y mediano plazo, como son los proyectos Innova. Por otra parte, la relación
entre el desarrollo de ciencia básica, humanidades, ciencias sociales y otras manifestaciones
culturales similares claramente no calzan con los objetivos de la economía y, como es
sabido, tampoco existe una relación lineal entre el desarrollo intelectual y el momento o las
circunstancias en que éste se transforma en resultados prácticos.

La Academia de Ciencias insta a las autoridades del actual Gobierno, como lo hizo con
administraciones anteriores, a implementar políticas públicas en el ámbito de la ciencia,
tecnología e innovación, que trasciendan un solo período presidencial, y reitera su mejor
disposición para colaborar en esta tarea.

Juan Asenjo (Presidente)
María Teresa Ruiz (Vicepresidenta)
Academia de Ciencias del Instituto de Chile



3. DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE SOCIEDADES CIENTÍFICAS DE CHILE


Chile necesita una política de Estado para su desarrollo científico

En la era del conocimiento, la investigación científica es una actividad estratégica clave de desarrollo pues, además de generar conocimiento universal, provee las herramientas para aprovecharlo, ampliarlo y proyectarlo, tanto en el plano intelectual como en sus aplicaciones, al generar el capital humano avanzado necesario. Todos los campos del conocimiento científico, incluidos los de las humanidades y ciencias sociales, pretenden con sus resultados beneficiar a la sociedad, por lo que para su desarrollo requieren depender administrativamente de la misma autoridad institucional.

Recientemente el Ministro Pablo Longueira ha anunciado la intención del actual gobierno de traspasar la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, desde el Ministerio de Educación al de Economía, argumentando la necesidad de nuestro país de impulsar la innovación como motor del desarrollo económico.

Como se ha demostrado en los estudios realizados por las Sociedades Científicas, la Academia de Ciencias y el movimiento Más Ciencia para Chile, el problema no es de cuál ministerio deba depender CONICYT, sino el de la ausencia de una política de Estado en materia de investigación científica y tecnológica que sea independiente de los gobiernos de turno.

Hoy, una vez más, observamos con temor que se anuncian medidas que involucran nuestro desarrollo científico y tecnológico, sin que detectemos signo alguno de una discusión nacional al respecto.

El anuncio de cambio de la dependencia de CONICYT ha sido discutido por la comunidad científica y sus inquietudes recogidas por el Consejo de Sociedades Científicas de Chile. A la luz de la experiencia de los países que forman parte de la OCDE, es importante considerar la instalación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología. No obstante, y como se trata de una autoridad sujeta a la ideología del gobierno de turno, parece adecuado considerar – alternativamente – la creación de un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; un cuerpo autónomo del Estado de Chile, con rango ministerial, que elabore las políticas de desarrollo de estos ámbitos a largo plazo, dentro del cual esté considerado el fomento de las artes, filosofía, ciencias, letras, etc. en forma armónica y de acuerdo con el desarrollo general del país.

Este Consejo debiese estar integrado por eminentes representantes de la cultura universal en Chile (y no por designaciones políticas). ¿Su principal tarea? La elaboración y materialización de un Proyecto de desarrollo a largo plazo, de acuerdo con las necesidades del país.

Adicionalmente, recogiendo la experiencia de los países de la OCDE, para impulsar una política de Estado en materia de ciencia y tecnología, es necesario destinarle un porcentaje del PIB mayor que el actual, que debiera ser -por lo menos- de un 1,2 % de dicho producto, cifra que aún no se alcanza y que es más que el doble que la actual.

La actividad empresarial, inquietud principal del actual Gobierno, preocupada de alcanzar resultados muy específicos y en un tiempo corto, no puede destinar recursos para investigaciones de largo alcance que van más allá de los intereses particulares de una empresa. Muchas de esas investigaciones benefician al conjunto de nuestra población o tienen importancia universal. Por ende, es responsabilidad ineludible del Estado proveer la mayor parte de dicho presupuesto. Actualmente nuestro país se encuentra en una situación muy favorable para hacer un importante gesto en esta dirección.

Llamamos a las autoridades de gobierno a dar los pasos fundamentales para situar a nuestro país en la senda de su desarrollo pleno, generando las condiciones para una verdadera reflexión sobre la institucionalidad que nuestra cultura necesita.

 

Consejo de Sociedades Científicas de Chile

Asociación Chilena de Control – Automático Sociedad Agronómica de Chile – Sociedad Científica de Psicología de Chile – Sociedad Chilena de Astronomía – Sociedad Chilena de Ciencias del Mar – Sociedad Chilena de Ciencias Fisiológicas – Sociedad Chilena de Estadística – Sociedad Chilena de Farmacología – Sociedad Chilena de Física – Sociedad Chilena de Inmunología – Sociedad Chilena de Nutrición, Bromatología y Toxicología – Sociedad Chilena de Neurociencia -Sociedad Chilena de Química – Sociedad Chilena de Reproducción y Desarrollo – Sociedad de Biología de Chile – Sociedad de Biología Celular de Chile – Sociedad de Biología Evolutiva de Chile – Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Chile – Sociedad de Botánica de Chile – Sociedad de Ecología de Chile – Sociedad de Genética de Chile – Sociedad de Matemática de Chile -Sociedad de Microbiología de Chile – Sociedad de Química Ambiental de Chile – Sociedad Geológica de Chile

28 de septiembre, 2012

Artículos Relacionados: Estudio sobre Institucionalidad Científica en países líderes en vinculación academia-industria y Comunicado Mas Ciencia sobre el posible traspaso de CONICYT a Economía.

 

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Hay 6 comentarios

  1. Eduardo Erlandsen dice:

    Supongo que queda bastante claro ¿no?

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