18 de noviembre de 2014 | Iberoamérica

Crean red para jóvenes científicos latinoamericanos

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[BUENOS AIRES] “Las asociaciones de jóvenes científicos de Chile y México tiene los mismos objetivos y hasta el mismo nombre (+Ciencia), pero ni siquiera sabían de la existencia de la otra, ahí actuamos nosotros”, dirá luego Marga Gual Soler, cuando todo haya terminado.
Antes, durante más de tres horas, jóvenes investigadores —esa categoría tan elusiva— de la región mostraron sus esfuerzos personales y organizativos para llevar adelante proyectos.

Fue en la doble sesión “Foro de ciencia joven en América Latina y el Caribe”, de la Asociación Mundial de Jóvenes Científicos (WAYS-Unesco), que reunió a una docena de participantes de Argentina, Chile, Puerto Rico, México y España, entre otros, en la jornada final del Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación (12-14 de noviembre), en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA.

Gual Soler, que trabaja en la Asociación Estadounidense para el Progreso de las Ciencias (AAAS, en su sigla en inglés), se guardó para el mismísimo final el anuncio del lanzamiento de WAYS-LAC, la versión latinoamericana de un emprendimiento para dar soporte institucional a jóvenes investigadores que en ocasiones no lo tienen en países en vías de desarrollo y que ya funciona en otras regiones desde hace una década.

Incluso hay una página web en versión beta disponible (www.wayslac.org). ¿El objetivo? Articular, dar visibilidad y proporcionar una voz colectiva a las organizaciones que la componen.

Según cuenta Gual Soler, la financiación es incipiente y se cuentan apenas con recursos para algunos congresos y foros como el de Buenos Aires, siempre con el paraguas de la UNESCO. Pero es solo el comienzo: “Queremos articular, por ejemplo, con universidades de Estados Unidos y la Red Pop y armar un tejido que nos permita escribir nuestros propias becas de financiamiento”, dijo Gual Soler.

El paraguas mencionado serviría para la química argentina Victoria Flexer, que dejará su trabajo en Bélgica para radicarse en el norte de su país, en Jujuy, en un mega laboratorio para investigar sobre litio, con los problemas que suelen tener becarios y post-becarios.

O para sumar el inteligente entusiasmo de Fernando Valiente Echeverría quien impulsa Más Ciencia para Chile, organización que nació en 2007 por una protesta por salarios pero que trascendió ese pedido: “Queremos más institucionalidad en nuestro país, que haya un Ministerio de Ciencia independiente de Economía, y asumir un compromiso con la comunicación científica a la comunidad”, mencionó.

O como José Antonio Alonso Pavón, parte de Más Ciencia México, que busca cuestionar la ciencia del modo que se la hace en su país, “sin apoyos del gobierno federal, con indiferencias que llevan a que a la gente no le parezca relevante la ciencia y crean que los científicos somos peligrosos, siempre a punto de hacer detonar algo en un laboratorio”.

O Mónica Feliú-Mójer, que desde el archipiélago boricua busca que los científicos comuniquen a la sociedad sus conocimientos, y así armó la asociación sin fines de lucro Ciencia Puerto Rico.

Hasta hubo espacio para la historia de Javier Santaolalla, del colectivo científico-humorístico The Big Van Theory, que contó sus hazañas y desventuras como joven investigador en el CERN de Suiza y luego en Brasil. Porque la ciencia con humor entra, y si está organizada mucho mejor.

FUENTE: Noviembre 2014, Sci Dev Latinoamerica

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