12 de febrero de 2016 | Opinión

Mujeres y Ciencia: el caso de Chile

SalardeHuasco_Cristina

 

Por Cristina Dorador, Más Ciencia para Chile Norte

 

El 11 de febrero se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el cual busca visibilizar la labor de las mujeres científicas a nivel mundial. Ser mujer y dedicarse a la Ciencia es un camino difícil pero muy gratificante. Desgraciadamente, existen importantes brechas para el desarrollo de las mujeres y niñas en las ciencias, entre ellas la existencia de estereotipos y la falta de visibilidad de la labor que realizan las mujeres científicas, entre muchos otros. El rol de la mujer en la sociedad ha cambiado y ello debe manifestarse también en el área de la investigación científica. Las mujeres son esenciales en la Ciencia: la Academia y la sociedad en general no pueden alcanzar todo su potencial si no se benefician de todos sus talentos. La situación en Chile respecto a la participación femenina en Ciencias es preocupante. Si bien, existe un temprano interés por realizar investigación científica por parte de las mujeres, éstas no acceden a altos niveles, ya sea alcanzando altas jerarquías en la carrera académica en las Universidades, dirigiendo institutos de investigación o liderando proyectos de alto impacto y recursos. Además, existe baja representación de mujeres en ciertas disciplinas de las ciencias naturales y las ciencias sociales.

 

Situación actual

 

A nivel doctoral, entre 2008-2014 el promedio de becas nacionales adjudicadas fue de 56% para hombres y 44% para mujeres y 59% para hombres y 41% para mujeres en el caso de becas Chile para el extranjero. Ha habido un sostenido aumento del número de mujeres que se adjudican becas Chile, aumentando en un 13% en los últimos 7 años. En el caso del programa Fondecyt (2012-2016), a nivel postdoctoral un 60% de los proyectos adjudicados son para hombres y un 40% para mujeres. Esta diferencia se hace mayor en Fondecyt de iniciación, siendo un 66% de los proyectos para hombres y solo un 34% para mujeres. En el caso de Fondecyt regular, el número de proyectos adjudicados por mujeres disminuye ostensiblemente a un 23%. Estos valores son generalmente consistentes con el número de postulaciones de hombres y mujeres. Esto refleja lo difícil que es ascender en la carrera científica.

 

La participación de mujeres como investigadoras responsables de fondos mayores como la Iniciativa Científica Milenio o Fondap es mínima. En el caso de núcleos milenio en ejecución, solo 4 de un total de 27 son liderados por mujeres, algo similar para los institutos milenio donde de los 9 existentes, 3 son encabezados por mujeres. A la fecha existen 18 centros Fondap, de los cuales únicamente 2 son dirigidos por mujeres

 

La mayor parte de la investigación en Chile, medida por la producción de artículos científicos, se desarrolla en la Región Metropolitana, donde el 30,5% de los investigadores participantes son mujeres. Sin embargo, a nivel nacional sólo el 28,8% de mujeres participa en artículos científicos, existiendo regiones con nula o muy escasa participación, como las regiones de Aysén y de Los Ríos, respectivamente. En general, la participación de mujeres en artículos ligados a las Universidades líderes en producción científica como la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile no ha aumentado en los últimos 5 años. Es decir, los planes para avanzar en igualdad de género en la Academia son casi inexistentes. Además, las mujeres tienen una baja representación en los consejos o grupos de tomas de decisiones y en las unidades al interior de las Universidades.

 

¿Cómo avanzamos disminuyendo las brechas?

 

Es importante promover desde la etapa escolar temprana programas específicos de fomento a mujeres en Ciencia, revisando prácticas y contenidos, evitando los estereotipos y avanzando hacia una cultura científica transversal e inclusiva. A nivel doctoral, es importante establecer tutorías específicas para mujeres, existiendo mentores femeninos y masculinos, generando un clima de trabajo amigable con la maternidad y la familia. Tanto a nivel postdoctoral como al comienzo de la carrera científica es fundamental contar con mejores condiciones de trabajo y mayor estabilidad laboral. Asimismo, las universidades debiesen avanzar en incluir temáticas como la maternidad (pre y postnatal) para la jerarquización académica y promoción de mujeres. En general, en las universidades chilenas tradicionales la mayoría de las mujeres académicas no acceden a jerarquías mayores a las de profesor asistente, teniendo a su vez diferencias salariales con sus pares masculinos a pesar de contar con la  misma formación, es decir, con grado de doctor. Avanzar en la equidad de género debe ser relevante en todos los niveles de las instituciones, pero particularmente a nivel de su dirección y personal senior.

 

La comunidad científica también puede contribuir a disminuir esta brecha, generando espacios para visibilizar la actividad científica de las mujeres, lo que se reflejaría en la participación de mujeres en comités organizadores de congresos, reuniones y simposios, así como también en actividades editoriales de revistas, revisión de proyectos, entre otros.

 

Mujeres destacadas

 

La lista de científicas chilenas destacadas en sus respectivas áreas es extensa pero con una notable falta de reconocimiento. Si miramos a nuestro alrededor podemos encontrarnos con varias profesoras que marcaron algún momento de nuestra carrera como: Irma Vila Pinto, limnóloga, conocedora de lagos y ríos, de salares y bofedales, de peces y algas; Gabriela Castillo, microbióloga que tempranamente comprendió el rol de los microorganismos en procesos industriales y sanitarios; Vivian Montecino, oceanógrafa, curiosa por las interacciones físicas, la luz y el plancton y Margarita Carú, ecóloga microbiana, rescatadora del patrimonio microbiológico de los suelos chilenos, entre tantas otras, desde la sociología hasta las matemáticas. Pensemos también en todas las jóvenes investigadoras que día a día crean y sueñan un país mejor, enfrentando grandes desafíos para mantenerse en el sistema.

 

Es muy importante que la Academia Chilena de Ciencias sea dirigida por primera vez por una mujer, la destacada astrónoma Dra. María Teresa Ruiz, lo cual debiera ser aliciente para otras mujeres. Si una niña sueña con ser científica, con convertirse en astronauta o en filósofa, en bióloga molecular o física teórica, abrámosle el camino y otorguemos todas las oportunidades para que cumpla su sueño y que éste se mantenga en el tiempo, no teniendo que renunciar por externalidades y trabas que la misma sociedad pone en su carrera. Celebremos este día como una oportunidad para que se reconozca que las mujeres científicas existen y que en cada descubrimiento o invención, hay una madre, hermana, hija o abuela generando ideas para un mundo mejor.

 

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Hay un comentario

  1. estoy trabajando para publicar un pequeño libro sobre las mujeres científicas. En la última parte trabajo país por país en la actualidad. Ya revisé Argentina, Bolivia, Brasil y ando por Chile, y desearía que me permitan tomar parte de sus opiniones. Además sugiero que me confirmen si sería bueno que tomara en forma personal, (esto lo hago con cada país) a la Dra MAría Teresa Ruiz. Mi opinión sobre el trabajo que hacen es que es una responsabilidad ética hacerlo

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