10 de marzo de 2016 | Ciencia y Tecnología en Chile

Chile podría albergar el 85% de la capacidad de observación astronómica del mundo en 2025

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En julio de 2009 el directorio del TMT (Telescopio Internacional de Treinta Metros) seleccionó al monte Mauna Kea, en Hawai, como el sitio donde instalar uno de los telescopios ópticos más grandes del mundo, superando al cerro Armazones, en Chile, que presentaba similares condiciones para la observación astronómica.

Hoy, en el cerro chileno se prepara la construcción del E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande, de 39 metros), mientras en Hawai las obras del TMT están detenidas debido a la oposición de la población, que no quiere otro observatorio en la cumbre de la montaña, que consideran sagrada, y donde ya hay otros 13 telescopios. De protestas pasaron a acciones judiciales, y lograron que la Corte Suprema dejara inválido el permiso de construcción, pidiéndoles que lo vuelvan a solicitar.

El trámite para reanudar el trabajo podría tardar los mismos 21 meses que en la primera oportunidad, demasiado para el directorio del observatorio que ya prepara un plan B. La semana pasada, el director de proyecto del TMT, Gary Sanders, estuvo en Chile participando en la XIII Reunión Anual de la Sociedad Chilena de Astronomía (Sochias), donde anunció que los sitios nacionales otra vez son analizados como alternativa para instalar el telescopio. Si se materializa, el país -que ya tiene asegurado el 70% de la capacidad de observación con telescopios ópticos para la próxima década- podría superar el 85% en 2025.

“Estamos comenzando el proceso de estudio de sitios alternativos. Esto es una acción seria. El TMT necesita hacer frente a los riesgos significativos en Hawai con la definición de un sitio alternativo”, dice Sanders a La Tercera. El plan es definir en dos meses si el telescopio será instalado en el hemisferio Norte o Sur, organizar el permiso para septiembre de 2017 y comenzar a construir en abril de 2018.

Además de Armazones y Mauna Kea, en el proceso anterior, los cerros Tolonchar (4.480 m) y Tolar (2.290 m), ambos en la Región de Antofagasta, fueron considerados como alternativas, también San Pedro Mártir (3.096 m), en Baja California, México.

Según Sanders, entre las ventajas de Chile están la posibilidad de observar el centro de la Vía Láctea, donde hay un agujero negro supermasivo; la existencia de montañas muy altas, que permiten la observación del Universo desde el rango visible al infrarrojo; y la política de apoyo a la astronomía. “Hacemos hincapié en que los sitios de ambos hemisferios se están considerando muy en serio, y estamos evaluando muchos factores, incluyendo la ciencia que puede hacer el TMT siendo situado en el norte o el sur”, explica.

Ángel Otárola, científico de óptica adaptativa del TMT, dice que la comunidad internacional concuerda en que el desierto de Atacama, y especialmente la Región de Antofagasta, “ofrece ventajas importantes para la instalación de proyectos astronómicos, incluido  el TMT”. Ello por sus condiciones meteorológicas y de circulación atmosférica, de corrientes marinas frías y la cordillera de Los Andes, que permiten cielos claros el 90% del año. A eso se suma una atmósfera seca y de baja turbulencia en sus masas de aire, lo que resulta ideal para mejorar la calidad de la imagen, explica.

“Tolar y Tolonchar son posibles sitios aún. Actualmente estamos en una etapa muy temprana en esta posibilidad de regresar a Chile, de forma que estamos considerando varias opciones. Lo que sí es seguro, es que de regresar a Chile, la opción predilecta estará en la Región de Antofagasta”, dice el experto.

Ezequiel Triester, astrónomo de la U. de Concepción y presidente de la Sochias, dice que a pesar de las ventajas de los sitios del Hemisferio Norte con los que se compite, “creemos que la opción chilena es la que tiene más fuerza”. “Nuestro trabajo ahora es convencerlos de que es el mejor lugar”, agrega.

La astrónoma Mónica Rubio, investigadora de la U. de Chile y el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (Cata), señala que como sociedad están apoyando las gestiones para hacer posible su instalación. Sobre la disparidad que podría haber, considerando que entre el 85% y 90% de los espejos estarían en Chile, indica que los objetos más interesantes, como el centro de la galaxia se ven muy bien desde el Hemisferio Sur, “y los exoplanetas y otros objetos están distribuidos uniformemente en el norte y sur”.

Dante Minniti, astrónomo de la U. Andrés Bello y subdirector del Instituto Milenio de Astrofísica (MAS), dice que instalarlo en Chile es una posibilidad real. “La calidad de los cielos chilenos no es una cosa que decimos sólo los astrónomos nacionales, se ha comprobado y es una ventaja que hay que aprovechar”.

Agrega que el estudio del Universo desde el Hemisferio Norte no se limitará por la falta de un gran telescopio, porque, de hecho, ha sido más estudiado por siglos. El Hemisferio Sur, en tanto, además del centro galáctico, permite estudiar los objetos más cercanos a la Vía Láctea. “Conviene tenerlo en el sur, por algo la mayoría se ha venido acá”, dice.

Cristina Espinoza

FUENTE: 9 de Marzo 2016, La Tercera

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