15 de marzo de 2016 | Ciencia y Tecnología en Chile

Científicos chilenos logran crecer una pata de dinosaurio en un pollo por primera vez

Imagen de archivo de Alexander Vargas, en su laboratorio, con un ratón modificado genéticamente.

Las aves son en rigor, los únicos dinosaurios que quedan en el mundo. Su especial condición y fisonomía las ha convertido en el foco de varias investigaciones, para así entender cómo estos gigantescos animales evolucionaron hasta convertirse en aves.

Una de ellas está siendo desarrollada en el país por científicos de la Universidad de Chile, que han descubierto una manera de “resucitar” en ellas los rasgos prehistóricos de los dinosaurios y entender mejor cómo ocurrió este proceso evolutivo.

Un estudio, publicado en la revista Evolution, mostró cómo los antepasados de los actuales pájaros tenían un hueso largo en la pata con forma de tubo, llamado peroné, que se articulaba en el tobillo y llegaba hasta el suelo, pero que en su evolución, se perdió y se transformó en un peroné corto, llegando a ser solo una astilla sin conectarse con el tobillo.

Modificación genética

Para probar este proceso, Alexander Vargas, uno de los autores del estudio, junto a su equipo de investigación de la Universidad de Chile hicieron una reversión experimental,  modificando la expresión genética de embriones de pollo.

Para esto, los científicos inhibieron con ciclopamina la maduración del gen Indian Hedgehog Homolog (IHH), proteína que tiene relación directa con la maduración del esqueleto del embrión.

El experimento permitió ralentizar la expresión del gen, lo que tuvo como efecto que esta parte de la pierna no madurara tan rápido, logrando que el hueso no fuese una púa sino que quedará igual como la de un dinosaurio.

“Nos dimos cuenta de que la maduración temprana en ese hueso estaba produciendo que dejara de crecer y quedara con esa forma de astilla, el IHH se está activando más temprano”, explica Alexander Vargas.

Los científicos descubrieron que al detener el desarrollo del embrión, aproximadamente a los 10 o 12 días como máximo, los pollos mantuvieron largo el peroné tubular, logrando conectar con el tobillo. El hueso no se acortó y no se transformó en astilla como el de las aves actuales, lo que quiere decir, según la investigación, que el extremo inferior del hueso es activo durante su desarrollo temprano, pero luego cesa su división celular y su crecimiento.

FUENTE: 15 de Marzo 2016, La Tercera

FUENTE en Inglés

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